"ART-Metal, Cultura & Lectura"

domingo, 4 de septiembre de 2011

Philosophy of a knife (Andrey Iskanov, 2008)



(película dividida en 2 partes con un total apróx. de 04:45 minutos)

Philosophy of a knife (Andrey Iskanov, 2008)
Hay películas que plantean inquietantes cuestiones éticas que trascienden al propio largometraje, sobretodo cuando hablamos de la Segunda Guerra Mundial y de la Unidad 731 del ejército japonés, responsable de atroces torturas a prisioneros en pro de la ciencia que, paradójicamente, fueron la clave de muchos medicamentos que posteriormente beneficiarían a la humanidad. Philosophy of a knife magnifica esa pregunta a causa de la exposición del horror: las 4 horas de documental están ocupadas durante unas 2 horas y media por la recreación ficcionada de las torturas. Esas recreaciones se caracterizan por una estética expresionista, donde se elimina todo diálogo (el film es unidireccional, algo que más adelante se revelará como éticamente necesario) y trasfondo psicológico de los personajes, víctimas y verdugos, se magnifica lo grotesco de las atrocidades y se elabora una atmosfera opresiva y cerrada donde desfilan, con un grafismo enfermizo, extirpaciones de dientes, de fetos, congelaciones, quemaduras con fósforo y un larguísimo etcétera. 

 ( Escuadrón 731 )  sus torturas, ficcionadas para llegar a la realidad: para ver a los demonios hay que bajar al infierno. Sin embargo, la película no se queda aquí y, al inicio, nos sitúa históricamente. Es en los 45 minutos finales, no obstante, donde Iskanov parece revelar su verdadera intención, y lo hace mediante la entrevista al militar y doctor soviético Anatoly Protasov, testigo del juicio a la Unidad 731: Philosophy of a knife exhibe entonces su parte de filosofía tras haber mostrado la del cuchillo, su parte de reflexión, de responsabilidad con lo que cuenta, que no es otra que la de la mirada serena y anti-frívola sobre el conflicto bélico. Iskanov decide extremar su propuesta allí donde es necesario: sólo tras haber visto el mal más absoluto de la forma más descarnada, podemos entender realmente lo abyecto que es que el responsable de todo aquello, el general Shiro Ishii, acabara trabajando como científico en los Estados Unidos sin cumplir jamás ninguna pena, por poner sólo un ejemplo de las reflexiones que plantea el film. La representación/ficción como herramienta de la realidad y la verdad. Y así volvemos a la pregunta inicial: ¿es ética Philosophy of a knife? Desde el momento en que decide someter el gore a la película y no lo contrario, sí.






""GORE DE ARTE & ENSAYO""



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